EL CONCIERTO DE ARANJUEZ (FERSA segunda y última parte)
La obra de Aranjuez era un completo desastre. Como comenté en la etapa anterior, tanto la dirección facultativa como la propiedad habían defenestrado al anterior jefe de obra, Carlos, y el ambiente era no ya tenso, sino a veces incluso insoportable. La primera sensación que tuve al llegar, en junio de aquel año, fue de terror al ver la estructura que se estaba ejecutando. Se trataba de un edificio de viviendas bastante largo, de siete alturas, en una calle en cuesta. Al arquitecto no se le había ocurrido otra cosa que absorber los cambios de nivel mediante saltos en el techo de planta baja, a veces ridículos (de cincuenta centímetros incluso) que después, y esa era la novedad, algo que no había visto jamás, ¡se repetían en todas las plantas!. Esos saltos ralentizaban la ejecución de la estructura y provocaban equívocos a la hora de armar y encofrar vigas y pilares. Cuando el anterior jefe de obra me estaba explicando ese caos durante la semana que solapamos juntos, empezó a sudar abund...