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GALICIA CANÍBAL. FAI UN SOL DE CARALLO (GERENS 1)

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Como ya os conté en la entrada anterior, el jefe de obra de ACS se fue a GERENS y tiró del jefe de compras y de mí. El sueldo era imbatible, imposible rechazar la oferta. Lo único malo es que se trataba de una obra en Santiago de Compostela, y yo jamás había trabajado fuera de Madrid. Además, las expectativas no podían ser más siniestras. Manolo, un compañero malagueño de ACS que al parecer había trabajado en Galicia bastantes años atrás, me contó una película que convertía a la serie FARIÑA en un programa infantil. Drogas, corrupción, asesinatos, extorsiones a los que íbamos con matrícula de Madrid... Hasta la Santa Compaña aparecía en sus relatos. Para más inri, el día que firmé el contrato en la oficina de Gerens en Madrid, Mercedes, la compañera que estaba de avanzadilla en Santiago, me dijo unas palabras que jamás olvidaré: "que sepassss (sí, no es un error. Mercedes hablaba así) que te metes en el barrio de las putasss y los drogadictosss de Santiago". Eso fue el vierne...

VALGREEN CITY, CIUDAD SIN LEY

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Me vais a permitir lo de " Ciudad sin ley " como pequeña licencia cinematográfica irreal, porque cuando empecé en Ginés y Navarro, CIUDAD VALGREEN todavía no existía, ni con ley ni sin ella. Villanueva de la Torre era entonces un pueblo minúsculo, a poco más de tres kilómetros de Azuqueca de Henares, y unido a este por una escuálida y mal asfaltada carretera comarcal. La base de operaciones de hecho estaba en Azuqueca.  Ahí me hicieron un par de entrevistas y finalmente me contrataron como jefe de producción. S e produjo por primera vez en mi carrera la disyuntiva entre cola de león y cabeza de ratón. En LEVEL había ejercido de jefe de obra, pero ganaba menos que en GINÉS Y NAVARRO como jefe de producción y también trabajaba más. Aprendí entonces la leve diferencia entre uno y otro cargo, que sólo existía de forma más clara si se trataba de la misma empresa. Un jefe de obra de LEVEL actuaba más como jefe de producción (de hecho en LEVEL no existía esa figura), que un jefe d...

LOS BICICLETAS SON PARA EL VERANO

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Los de Level enviaban todas las navidades una felicitación preciosa a los aparejadores, con algún detalle constructivo primorosamente dibujado en papel pergamino. Entre los jefes de obra se hablaba de ellos con respeto y admiración, se les consideraba una empresa puntera del sector en Madrid. Estando en Prau contactó conmigo el señor Guitián, una persona muy bien trajeada, simpática, afable, bastante veterano, que realizaba parte de las labores comerciales de la empresa. Acudí a su despacho, bastante grande y decorado con un estilo clásico más tirando a castellano que a moderno, en la sede que la constructora tenía cerca de Reina Victoria. Su carácter amable, su don de gentes, su cosmopolitismo, además de la interesante oferta que me hizo, me convencieron para dar el salto. Se trataba de Level, nada menos, cualquiera que trabajara en la construcción por aquella época conocía esa empresa. Me contrataron para una enorme promoción de viviendas en lo que se estaba pariendo con el rimbomb...

BRILLA VERDE EL TIERNO PRAU

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Fue un periodo extraño desde mediados de marzo hasta primeros de agosto de aquel extraño año, 1993. Por un lado, aprovechamos la Semana Santa, cuando los padres de ella y los míos se habían ido al pueblo y a la playa respectivamente, para empezar a vivir juntos mi pareja y yo. Lo hicimos así para que no resultara tan traumático para las dos familias. Por otro lado, después de la nefasta experiencia en la empresa innombrable, se me metió en la cabeza probar suerte en la administración, y me puse a estudiar como si no hubiera un mañana unas oposiciones para la Comunidad de Madrid. Bonilla me prestó el temario en el Colegio de Aparejadores (una pila de folios de más de un metro de altura) para que lo fotocopiara, y me puse a ello. No me fue bien, el nuevo estado en convivencia, con la logística que eso conlleva, unido a la pereza, provocaron que no pasara del segundo examen (del segundo, ojo, no lo hice tan mal...). Tras el batacazo me puse a buscar trabajo. Hice varios intentos, y por ...

LA CRÓNICA DEL SIN NOMBRE

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A mediados de febrero de 1992 comencé a trabajar en una de esas empresas de las que prefiero no recordar ni el nombre. Todavía no imaginábamos lo que iba a ocurrir, pero el 92 iba a ser en teoría el Año del Cometa. La Expo en Sevilla, las olimpiadas en Barcelona... Los fastos del 92 que iban a convertir a España en el centro del mundo. Tiempos convulsos en los que muchas constructoras tradicionales se hundieron en la miseria mientras otras trataban de forrarse aprovechando aquel momento de locura colectiva. ESPABILADILLO CONSTRUCCIONES (nombre falso, por supuesto. Ya he dicho que prefiero no acordarme del nombre real) era una de las que trataban de forrarse a costa de lo que fuera. estaba regentada por un individuo muy especial, sin escrúpulos, y bastante rácano a la hora de pagar las facturas de las empresas que colaboraban con él. Tenía vínculos familiares (era primo suyo) con uno de los promotores más importantes de Fuenlabrada, que le había contratado un par de promociones en ese...

EL CONCIERTO DE ARANJUEZ (FERSA segunda y última parte)

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La obra de Aranjuez era un completo desastre. Como comenté en la etapa anterior, tanto la dirección facultativa como la propiedad habían defenestrado al anterior jefe de obra, Carlos, y el ambiente era no ya tenso, sino a veces incluso insoportable. La primera sensación que tuve al llegar, en junio de aquel año, fue de terror al ver la estructura que se estaba ejecutando. Se trataba de un edificio de viviendas bastante largo, de siete alturas, en una calle en cuesta. Al arquitecto no se le había ocurrido otra cosa que absorber los cambios de nivel mediante saltos en el techo de planta baja, a veces ridículos (de cincuenta centímetros incluso) que después, y esa era la novedad, algo que no había visto jamás, ¡se repetían en todas las plantas!. Esos saltos ralentizaban la ejecución de la estructura y provocaban equívocos a la hora de armar y encofrar vigas y pilares. Cuando el anterior jefe de obra me estaba explicando ese caos durante la semana que solapamos juntos, empezó a sudar abund...

DOS HOMBRES Y UN PESTIÑO (FERSA Primera parte)

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F ERSA era una de las constructoras más emblemáticas del panorama madrileño de aquella época. Después de una cortísima entrevista con uno de los delegados (ya le había hablado de mí el encargado general de las obras que la empresa estaba llevando a cabo en el Sector 1 de Leganés), comencé a trabajar con ellos el tres de Abril de 1991, con veintinueve añitos. La etapa de Dagón me había servido para curtirme en obra nueva, en el trato con los clientes, con los promotores, con las direcciones facultativas... Pero lo de Fersa era otra historia. Por primera vez (creo que ya lo había pensado tantas veces antes, que ya empezaba a oler) tenía la sensación de entrar por la puerta grande a jugar en la Primera División. La idea era ejercer de jefe de obra en una inmensa promoción de viviendas en La Coma, una zona de Madrid que empezaba a despegar por aquel entonces. Mientras empezaba la obra, en realidad todavía sin adjudicar a Fersa pero al parecer con todas las papeletas, me destinaron al dep...