LOS BICICLETAS SON PARA EL VERANO
Los de Level enviaban todas las navidades una felicitación preciosa a los aparejadores, con algún detalle constructivo primorosamente dibujado en papel pergamino. Entre los jefes de obra se hablaba de ellos con respeto y admiración, se les consideraba una empresa puntera del sector en Madrid. Estando en Prau contactó conmigo el señor Guitián, una persona muy bien trajeada, simpática, afable, bastante veterano, que realizaba parte de las labores comerciales de la empresa. Acudí a su despacho, bastante grande y decorado con un estilo clásico más tirando a castellano que a moderno, en la sede que la constructora tenía cerca de Reina Victoria. Su carácter amable, su don de gentes, su cosmopolitismo, además de la interesante oferta que me hizo, me convencieron para dar el salto. Se trataba de Level, nada menos, cualquiera que trabajara en la construcción por aquella época conocía esa empresa. Me contrataron para una enorme promoción de viviendas en lo que se estaba pariendo con el rimbomb...