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Mostrando entradas de enero, 2026

COLABORACIONES BORRASCOSAS

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En mi certificado de vida laboral (lo estoy usando de chuleta para escribir estas entradas) hay un vacío desde finales de Octubre de 1986 hasta primeros de febrero de 1988. Algo más de quince meses en los que ni cotizaba a la seguridad social, ni me imaginaba la importancia que pudiera tener eso. Mi ignorancia en aquella época en lo referente a los derechos y obligaciones de los trabajadores era tan mayúscula como mi inconsciencia a la hora de buscar trabajos. Poco después de abandonar ASEI de mala manera, me llamó un arquitecto, marido de un familiar, para trabajar con él. La idea era hacer las mediciones de sus proyectos, y cobrar mediante un recibo de colaboración un porcentaje de sus honorarios. Como complemento, ya que con lo que cobraba en el estudio no me llegaba, empecé a trabajar por las tardes en una empresa constructora, pequeña y familiar, CONBERGALL, que se dedicaba sobre todo a obras de reforma y rehabilitación. No me importa dar el nombre real porque supuso para mí...

ADIOS A LAS AULAS. ATERRIZAJE LABORAL

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Al acabar el proyecto de fin de carrera, todo fue tan vertiginoso que lo recuerdo a rafagazos, como la pesadilla de una mala borrachera. Al salir de la escuela andábamos todos como pollos sin cabeza, deambulando entre el orgullo egocéntrico de haber terminado, y una incertidumbre pavorosa ante lo que se nos venía encima. De vez en cuando quedábamos unos cuantos, en Moncloa o incluso en la Escuela, para elucubrar sobre los siguientes pasos a dar. Una tarde, eso sí que lo recuerdo con nitidez, paseaba como un alma en pena por los pasillos de las aulas, sin tener muy claro hacia dónde dirigirme. Al cruzarme con el bedel, antaño colega, confidente, confesor, proveedor de tabaco Rex con un sabor indefinible (colgaba en el armario el guardapolvo con bolitas de naftalina en el bolsillo, el hombre) y muchas cosas más, le sonreí como siempre, pero él me dirigió una de las miradas más heladas que he visto en mi vida. - Pero si tú ya has terminado -me dijo-. ¿Qué coño haces aquí? Salí avergon...

LOS PRELIMINARES: EL SOBRADITO

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Viví mi primer día en la Escuela Universitaria de Aparejadores (por aquella época, en septiembre de 1979, todavía no existía la figura de arquitecto técnico) con el cosquilleo típico que te entra cuando te enfrentas a algo nuevo. Nuevos estudios, nuevo ambiente, nueva ubicación, nuevas personas... Mi compañero de pupitre, en una clase que era tres veces más grande que las aulas en las que había estudiado siempre, y con el triple de gente, no paraba de fumar, encendiendo un nuevo cigarrillo con el que estaba terminando, tan nervioso o más que yo. Ese día fue un caos. No oíamos a los profesores, nos lloraban los ojos por la inmensa humareda del tabaco,  no sabíamos dónde estaba el bar... El caos fue menguando a la fuerza, a medida que pasaban los días y nos íbamos adaptando al nuevo mundo. Aquel primer compañero duró poco. Empezó a faltar a clase cada vez más desde el tercer día, y a las dos semanas desapareció por completo. Y no fue el único. Muchos de los que se habían matriculado ...

EL PORQUÉ DE LAS COSAS

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Empieza nuevo año.  Nueva vida, nuevos propósitos que se cumplirán o no, nuevas ilusiones, nuevos retos... Los gimnasios se llenarán hoy para vaciarse  poco a poco a lo largo de Enero. Las obras vuelven a ponerse en marcha. Las luces de las calles irán desapareciendo. No de golpe, para no traumatizar a los amantes de la vorágine navideña, sino lenta, sinuosamente, languideciendo h asta morir. La cruda cuesta de Enero sumirá en la tristeza a los que hasta ayer mismo cantaban, comían, bebían y desgastaban la tarjeta de crédito de tanto usarla. Una pesada capa de opacidad social lo irá cubriendo todo, para desaparecer en la próxima fiesta (San Valentín, Carnavales, Semana Santa...),y dejar paso de nuevo a la música y la danza, del alma y de las carteras. Para mí este comienzo de año también es una ocasión especial. Se trata de mi primer año como oficialmente jubilado, y he pensado "celebrarlo", por llamarlo de alguna manera, inaugurando este nuevo blog, que prometo (con decisión...