COLABORACIONES BORRASCOSAS
En mi certificado de vida laboral (lo estoy usando de chuleta para escribir estas entradas) hay un vacío desde finales de Octubre de 1986 hasta primeros de febrero de 1988. Algo más de quince meses en los que ni cotizaba a la seguridad social, ni me imaginaba la importancia que pudiera tener eso. Mi ignorancia en aquella época en lo referente a los derechos y obligaciones de los trabajadores era tan mayúscula como mi inconsciencia a la hora de buscar trabajos. Poco después de abandonar ASEI de mala manera, me llamó un arquitecto, marido de un familiar, para trabajar con él. La idea era hacer las mediciones de sus proyectos, y cobrar mediante un recibo de colaboración un porcentaje de sus honorarios. Como complemento, ya que con lo que cobraba en el estudio no me llegaba, empecé a trabajar por las tardes en una empresa constructora, pequeña y familiar, CONBERGALL, que se dedicaba sobre todo a obras de reforma y rehabilitación. No me importa dar el nombre real porque supuso para mí...