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Mostrando entradas de febrero, 2026

SOLO ANTE EL PELIGRO ( DAGÓN Primera parte)

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A mediados de abril de 1989 comencé a trabajar en DAGÓN S.A. No me importa decir el nombre de esta empresa, porque DAGÓN supuso un antes y un después en mi vida laboral, un punto de inflexión. Podría dedicarle un libro entero a esta etapa de dos años, por todo lo que me sucedió allí y por los personajes que me encontré. Por primera vez se trataba de hacer una obra nueva desde sus inicios, desde la misma excavación hasta la última chimenea del tejado. Me olvidaba por fin de las reformas, que tantos quebraderos de cabeza me habían dado, sobre todo en los últimos seis meses, y pasaba, esta vez sí, a jugar en primera división, aunque con un sueldo, todo hay que decirlo, más bajo que el que tenía en la empresa anterior. Gregorio y Mariano eran los socios fundadores. Tampoco me importa decir sus nombres reales. De ellos aprendí, durante toda la trayectoria en la empresa, más que todo lo que había asimilado antes, tanto en la escuela como en el mundo laboral, quitando, por supuesto, el mást...

VOLVER A NACER

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El 1 de Julio de 1988 firmé contrato, de la noche a la mañana, con una empresa de la que prefiero omitir el nombre. Cuando le dije a Pilar, entonces mi novia, que había cambiado de trabajo, que iba a ganar más del doble, y que íbamos a tener que anular la reserva en un hotel de la playa que habíamos apalabrado un mes antes, tuvo una crisis de emociones, pasando de la alegría al llanto, vuelta a la alegría y de nuevo al llanto, en apenas unos minutos. La sede de la nueva empresa estaba en el barrio del Pilar, muy cerca de la Vaguada. No tenía nada que ver con CONBERGALL. Se trataba de un local enorme, que ocupaba casi toda la planta baja de un edificio. Cuando llegué me presentaron al personal (dos secretarias, dos administrativos, varios jefes de grupo que andaban aquel día por allí, jefes de obra, encargados...). Nada que ver tampoco con mi anterior etapa, en la que sólo estábamos Requejo, un administrativo compartido con un despacho de abogados, un encargado, y yo. Me daba la impre...

SALDOS Y BARONESAS

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Resultaba agradable estar dado de alta en la Seguridad Social, después de haber tenido tres trabajos diferentes en los que cobraba mediante recibos de colaboración que mecanografiaba yo mismo. A ese estado placentero contribuía también el hecho de tener la cabeza centrada en una sola empresa. Llevaba varias obras, todas pequeñas, que conseguía para Conbergall un individuo bastante peculiar que se apellidaba Concejal (obviamente falso). En una ocasión le pregunté qué tipo de madera había que poner en la encimera de la cocina de un cliente. "Madera de árbol, por supuesto", me contestó tan tranquilo. Los clientes que conseguía Concejal eran tan singulares como él, muy especiales, muy refinados... y muy ignorantes. Uno de ellos, que vivía en un edificio al lado de la embajada de Gran Bretaña, se había comprado una bañera de hidromasaje de tres metros de diámetro y metro y medio de profundidad, y no se le ocurrió otra cosa que colocarla en la terraza de su enorme ático. Cuando R...